9/3/10

Cuestionan la teoría de una única célula madre como origen de los componentes de la sangre


Científicos del Colegio Baylor de Medicina (BCM) de Houston (EE UU) afirman que el sistema hematopoyético (encargado de la formación de la sangre) procede de varios subtipos de células madre. Estudios anteriores apuntaban que el origen de todos los tipos de células sanguíneas provenía de una única célula madre.

“Este estudio pone en duda el dogma de que sólo hay un único tipo de célula madre como origen de los componentes de la sangre”, confirma Margaret Goodell, una de las autoras del artículo y directora del Centro de Medicina Regenerativa y Células Madre (StaR) del BCM (Houston, EE UU).

Tanto ella como el autor principal del informe, Grant A. Challen, del Centro de Terapia Celular y Genética del BCM, aseguran que los subtipos de células madre identificados cumplen los criterios necesarios. Al transplantar células madre únicas en ratones, Challen confirmó la existencia de estos subtipos.

El equipo de investigación dirigido por Goodell utilizó una técnica de tinción especial para distinguir los diferentes subtipos de células madre hematopoyéticas: mieloides (que preferentemente originan glóbulos rojos), macrófagos (células inmunitarias no específicas que fagocitan los cuerpos extraños), linfoides (que originan las células del sistema inmunológico del cuerpo), y células similares.

Este descubrimiento tiene consecuencias en los tratamientos: “Se han estado buscando tipos de células madre cada vez más puros”, apunta Goodell. “Y al hacer esto, puede que no se estén consiguiendo todos los tipos de células madre que se necesitan”. Tal y como explica Challen, “puede que precisemos toda una variedad de células madre para crear un sistema hematopoyético completo”.

Los subtipos de células varían con la edad

Challen aclara que a medida que envejecen los animales, sus proporciones de subtipos de células madre cambian. “Las células mieloides presentan una tasa más baja de recambio de base y una tasa mayor de autorrenovación, de tal manera que las células madre mieloides son mucho más frecuentes con los años. Esto puede repercutir en la frecuencia de los diferentes tipos de cáncer con la edad”.

El investigador se muestra positivo con la aplicación de estos hallazgos en los seres humanos: “Algunos marcadores pueden ser diferentes, pero yo creo que sí”, concluye Challen. (SINC)

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