7/1/10

Un estudio arroja nueva información sobre el origen de las especies

Un equipo de investigadores financiados por la UE ha demostrado cómo las presiones medioambientales y la selección sexual podrían interactuar para que una especie se divida en dos, aunque no existan barreras geográficas que separen a las nuevas especies. El apoyo de la UE al estudio, que publicó en línea la revista Science, provino de una beca internacional de salida a terceros países del programa de movilidad de investigadores Marie Curie.

Actualmente se acepta ampliamente que la selección natural está detrás del nacimiento de nuevas especies. Sin embargo, 150 años después de la publicación del libro de Charles Darwin «El origen de las especies», los mecanismos exactos que articulan el desarrollo de nuevas especies (un proceso conocido como «especiación») sigue siendo tema de debate.

En un escenario de especiación simple, dos poblaciones de una especie están separadas por una barrera geográfica infranqueable, como un mar o una cordillera. Con el tiempo, las poblaciones se distancian genéticamente hasta que son tan diferentes que si los miembros de ambas poblaciones diversas se emparejaran entre sí, la descendencia sería estéril.

No obstante, también surgen nuevas especies en situaciones en las que las poblaciones no se encuentran totalmente separadas entre sí de este modo. En este estudio, los investigadores crearon un modelo matemático en el que dos poblaciones de una especie viven en entornos distintos. El modelo supone que los individuos «especialistas» que están muy adaptados a su propio entorno local sobrevivirán mejor y tendrán más crías que los individuos «intermedios» con padres de ambas poblaciones que no se han especializado para prosperar en uno de los dos entornos.

Mientras los individuos puedan moverse de un entorno al otro, este escenario no desarrollará nuevas especies. Sin embargo, eso cambia cuando entra en juego la selección sexual.

Los investigadores inventaron un ornamento en los machos de sus especies imaginarias, como un plumaje colorido, cuya condición es un buen indicador de si un individuo está bien adaptado a su entorno local o no. «Los individuos adaptados al entorno local probablemente tendrán mejores condiciones, lo que les permite desarrollar un plumaje más brillante que los miembros que estén peor adaptados», explican los investigadores.

En esta situación, las hembras evolucionan una marcada preferencia por machos con plumaje más brillante, porque estos están mejor adaptados al entorno local y así sus crías muy probablemente estarán bien adaptadas al entorno local también.

Una vez que la selección sexual ha empezado a funcionar de este modo, la reproducción cruzada entre dos poblaciones disminuye bruscamente, ya que los machos «híbridos» no están bien adaptados a ningún hábitat. Como resultado, no desarrollan plumaje de color brillante y no atraen a las hembras.

«Por lo tanto, la elección de la pareja según un indicador de adaptación local aumenta el aislamiento reproductivo entre especialistas y, así, debería aumentar la probabilidad de especiación», comenta la revista.

El modelo demuestra que incluso la selección natural relativamente débil puede dividir una especie en dos si actúa una selección sexual fuerte.

Los investigadores ahora quieren probar su teoría en el campo en especies como los piquituertos y los peces espinosos, en los que los biólogos están estudiando si la atracción de individuos refleja su nivel de adaptación al entorno local. (CORDIS)

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1 comentario:

  1. Realmente interesante, a mi hace gracia cuando alguien dice que esta todo inventado , pues anda que no queda.

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