15/1/10

Se producen genes a pedido


La naturaleza ha creado en cuatro mil millones de años innumerables y variados genes. Esas unidades de la herencia biológica están llenas de mensajes interesantes. Los investigadores han empezado no sólo a leer esos genes, sino a escribirlos ellos mismos. Se puede mandar a diseñar a medida un gen. Geneart, una empresa de Baviera, lidera el negocio a nivel mundial.

“Puede comprarnos los genes que no encuentra en la naturaleza”, explica el gerente de la empresa, Ralf Wagner. Hace más de diez años, siendo un investigador del virus del SIDA en la Universidad de Ratisbona, se dio cuenta de la posibilidad de construir información genética en el laboratorio. En ese momento hubiese dado lo que sea por disponer del gen que necesitaba para su investigación. Pero nadie podía dárselo. Así que Ralf Wagner se dispuso, junto con otros investigadores, a crear métodos para la síntesis genética.

Pequeño, fácil, exacto

El equipo de Wagner pronto se dio cuenta de que podía construir mejores genes que la competencia. Así, a finales de los años noventa, se les ocurrió fundar Geneart. De año en año ha ido creciendo y hoy cuenta con 190 empleados. El centro de la producción está ubicado en un pequeño hangar: ahí se genera, con procedimientos automatizados, pequeñas unidades de 40 o 50 informaciones genéticas. Máquinas no más grandes que una fotocopiadora juntan el código genético básico adenina (A) con timina(T), Guanin (G) y citosina (C).

Después se forma con ellos unidades más grandes. Esto lo hacen los laboratoristas con ayuda de equipo especializado. “Nuestro producto es muy liviano y cabe en cualquier sobre”, explica el director de producción, Markus Graf. Mayormente venden genes con entre 1000 y 4000 características.

Antes del envío, cada letra de la información genética se verifica varias veces. Un error podría provocar que un cliente obtenga un resultado equivocado en una investigación. Para Geneart es importante mantener su nivel de exactitud a la vez que doblar el volumen de su producción anual. “Lo lograremos sólo si podemos automatizar más, si conseguimos procedimientos más simples, más rápidos”, explica Wagner. En este momento, su empresa produce tres millones de componentes genéticos al mes. Eso se traduce en unos 1000 genes o en la información genética completa de una bacteria.

Posible crear virus

Los productores tienen que tener cuidado con lo que sale de sus máquinas. Podría ser que un cliente ordene la información genética para hacer un virus peligroso. En el año 2003, en Estados Unidos se creó a través de síntesis genética el virus de la polio. También la información genética del virus de la “gripe española” se conoce desde hace algunos años.

“Alguien con malas intenciones podría crear ese virus en el laboratorio”, advierte Markus Schmidt, de la Organización para el Diálogo Internacional y la Solución de Conflictos. Cuán grande es el riesgo lo demuestra el experimento del diario londinense The Guardian. Un periodista ordenó a una empresa de este ramo el virus de la varicela y, en efecto, la recibió por correo.

Para que eso no pase, en Ratisbona ponen especial atención. “Verificamos todos los pedidos”, asegura Wagner y añade: “si nos piden secuencias del virus de la varicela, por ejemplo, nuestras campanas de alarma empiezan a sonar”. (fuente: dw-world.de)

Más noticias:

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noticias relacionadas:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...