19/1/10

Buscando gafas para frenar la miopía


Hace años que los científicos tratan con poco éxito de lograr un método capaz de frenar la progresión de la miopía. Ahora, un estudio publicado en la revista Archives of Ophthalmology sugiere que los niños con este problema podrían beneficiarse del uso de gafas bifocales. Aunque los propios autores de la investigación son cautos y no parece que sus conclusiones vayan a tener implicaciones inmediatas.

Como explica a ELMUNDO.es la doctora Rosario Gómez de Liaño, del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, "este estudio viene precedido de otras muchas investigaciones que han sugerido lo contrario", por lo que todo indica que la ciencia sigue arrojando resultados prometedores pero aún no concluyentes sobre cómo frenar la pérdida de visión de lejos.

En esta ocasión, los investigadores de la universidad australiana de Brisbane seleccionaron a 131 niños de origen asiático con una media de edad de 10 años y tres dioptrías (y cuya pérdida de visión había aumentado al menos media dioptría en el último año). Durante tres años y con revisiones cada seis meses, los dividieron en tres grupos: los que llevaban gafas normales, los que usaban unas lentes bifocales (para ver tanto de lejos como de cerca) y un tercer grupo con lentes bifocales con prisma (un tipo de lente que corrige un cierto estrabismo latente de los miopes).

Los pequeños que usaron las gafas bifocales (tanto con prisma como sin él) vieron cómo se frenaba la progresión de su miopía de una manera más significativa que los niños que usaron las lentes convencionales. Concretamente, estos últimos tuvieron un aumento de 1,55 dioptrías en el periodo de estudio frente a las 0,96 y las 0,77 de los que usaron lentes bifocales y bifocales con prisma respectivamente.

A pesar del beneficio no es una diferencia muy significativa, como explica Juan Enrique Pérez Corral, miembro de la Asociación Española de Optometristas, "y habrá que valorar el trauma estético que puede suponer para los niños llevar las gafas de los ancianos".

Un viejo remedio

Sólo en los países del este asiático se calcula que la mitad de los niños es miope antes de cumplir los 12 años y los autores sospechan que este porcentaje puede ser muy similar en el resto de países desarrollados. Por eso sugieren que, de confirmarse su teoría, el uso de gafas bifocales podría beneficiar a un importante número de niños en todo el mundo.

Aunque como ellos mismos reconocen, es pronto para generalizar sus conclusiones (se necesitan estudios más amplios y con un seguimiento a más largo plazo) y aún son muchas las cosas que siguen sin conocerse sobre este defecto que 'emborrona' la visión de lejos. "Hoy por hoy no sabemos porqué, por ejemplo, en el caso de dos hermanos con condiciones de vida similares, a uno le aumenta la miopía y a otro no", explica la doctora Gómez de Liaño, presidenta de las sociedades europeas y española de estrabismo.

Concretamente, el uso de lentes bifocales para corregir el defecto "llevaba años aparcado", y pese a estas nuevas conclusiones aún no se sabe qué pasaría con los pequeños del estudio si cambiasen de lentes después de los tres años de estudio. Mientras los misterios de la miopía siguen sin resolverse, los especialistas aconsejan a los padres de estos niños (a quienes más preocupa que las dioptrías sigan creciendo año tras año) que no abusen de actividades que exijan esforzar mucho la vista como la lectura, el ordenador o los videojuegos, que pueden favorecer el aumento de dioptrías en los pequeños predispuestos. (ElMundo.es)

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