15/12/09

Resuelven el misterio de la luna bicolor de Saturno

Científicos de Alemania y Estados Unidos han averiguado por qué Jápeto, una de las lunas de Saturno, posee una apariencia extraña y asimétrica, blanca por un lado y negra en el opuesto, un misterio con más de trescientos años de historia. En dos artículos publicados en la revista Science, los investigadores explican que el polvo de otros satélites de Saturno se acumula en una de las caras de Jápeto, lo que provoca a su vez que cambie la temperatura de la luna y el agua helada del satélite se desplace a la cara opuesta.

El astrónomo franco-italiano Giovanni Domenico Cassini descubrió Jápeto en 1671. Inmediatamente se percató de la extraña apariencia del satélite, mucho más oscuro en el hemisferio frontal (situado en dirección a su órbita) que en el posterior. De hecho, éste último es diez veces más brillante que el frontal.

«No es el problema más importante del mundo, pero es un enigma que ha contrariado a la comunidad astronómica desde hace siglos», comentó Joseph Burns de la Universidad Cornell (Estados Unidos).

A lo largo de la historia se han planteado una serie de teorías para explicar la apariencia de Jápeto. Una de ellas sugiere que el polvo de Jápeto procede de una nube de residuos espaciales generados por el impacto de un meteorito en el sistema de Saturno. También se ha especulado que podría haberse producido una acumulación de polvo interplanetario en una de las caras o que procesos geológicos del interior del satélite podrían expulsar materiales oscuros hasta la superficie.

En 1974 se propuso una cuarta teoría que combina la deposición de polvo procedente de fuentes externas con procesos térmicos que ocurrirían en la superficie del satélite. Sin embargo, ésta última no ha recibido gran atención en los últimos años a pesar de que sus predicciones sobre los cambios en la apariencia del satélite se han demostrado como correctas.

En esta nueva investigación, realizada por científicos de ambos lados del Atlántico, se han estudiado imágenes enviadas desde 2004 por la sonda Cassini-Huygens, en concreto las tomadas el 10 de septiembre de 2007, momento en el que la sonda más cerca estuvo del satélite. Gracias a estos datos, el equipo logró construir un modelo de lo que sucede en Jápeto.

Así, se ha desvelado que del resto de las lunas de Saturno, sobre todo de Febe, se desprende polvo oscuro que se deposita sobre el hemisferio frontal de Jápeto. Estudios realizados sobre los cráteres sugieren que la capa de polvo posee varios metros de grosor.

Pero esto no es todo. «Es imposible que la línea divisoria tan complicada y marcada que distingue la región oscura de la clara se deba a una simple deposición de materiales», explicó Tilmann Denk de la Universidad Libre de Berlín (Alemania). «Había que encontrar otro mecanismo.»

La superficie oscura absorbe gran cantidad de calor del Sol y, debido a la lentitud de la rotación de Jápeto (un giro por cada 79 días), permanece expuesta al astro rey durante periodos prolongados. Las temperaturas en el ecuador aumentan lo suficiente como para provocar la evaporación del hielo que se encuentra bajo la capa de polvo. El hielo evaporado se vuelve a condensar en los polos y en la cara posterior, lo que le otorga su brillo blanco característico, que contrasta de forma tan marcada con el hemisferio frontal, oscuro y polvoriento.

Según los investigadores, el pequeño tamaño de Jápeto (tan sólo 1.500 km de diámetro) y su baja gravedad facilitan el desplazamiento del hielo de un lado a otro del satélite.

John Spencer, del Instituto de Investigación Southwest de Colorado (Estados Unidos), concluyó: «Jápeto es víctima de un bucle de retroalimentación descontrolado que funciona a escala global». (CORDIS)

InfoPlanet

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