15/8/13

Obtén un grado en Ingeniería de la Energía en la CEU

 La ingeniería de la energía es una Rama de la ingeniería Industrial que comparte competencias y áreas de conocimiento con el Grado de Ingeniería de Organización Industrial en materias básicas, materias comunes de la Rama Industrial y materias de Tecnologías Industriales.


Al obtener el grado de ingeniería de la energía estarás capacitado de detectar las necesidades energéticas actuales y futuras y den respuesta a las necesidades de las empresas en este ámbito, investigando y diseñando sistemas, procesos y productos. En un contexto en el que el consumo de la energía es el más alto de la historia, es más necesario que nunca un cambio de hábitos en el uso y la generación de las mismas, fomentando la eficiencia energética y el uso de energías renovables.

En la Universidad Cardenal Herrera el plan de estudios aborda una sólida formación científico-técnica en Tecnologías y Gestión de la Energía. Los estudios han sido diseñados para que las competencias adquiridas posibiliten (junto con los complementos de formación necesarios) el acceso al Máster de Ingeniería Industrial. La especialización obtenida con el Grado de Ingeniería de la Energía, permite al profesional abordar esencialmente el diseño, proyecto y gestión de instalaciones energéticas y sus elementos. Aborda la generación, el transporte, la distribución y el consumo de la energía así como el uso eficiente de los recursos disponibles tanto los que provienen de fuentes de energía renovables como convencionales.

El campo de actuación profesional es creciente y actualmente lidera las tasas de creación de empleo con una alta demanda de especialistas. El ámbito de la Energía, a escala nacional, europea y mundial, condicionará el crecimiento socioeconómico y el desarrollo científico tecnológico de los países en las próximas décadas. El sector Energético es el sector Industrial que lidera la innovación tecnológica y probablemente la liderará en los próximos años. España y la Comunidad Valenciana destacan en la actualidad por el importante desarrollo tecnológico y empresarial impulsado en los últimos años en este sector liderando algunas de las tecnologías energéticas dominantes, como la eólica y la solar.

10/7/13

Las cuatro causas de la infertilidad masculina

A diferencia de las mujeres, la edad de los hombres no es un problema a la hora de tener hijos. Mientras que ellas deben darse prisa al llegar a la treintena por aquello de que «se pase el arroz», cumplir años no es para ellos un factor influyente en su fertilidad.

Pero sí existen otros condicionantes que pueden mermar la calidad del semen y, por tanto, frustrar las posibilidades de un embarazo. Cada vez más varones acuden con su pareja a las consultas de reproducción asistida porque el problema para tener hijos estriba en él, según informan desde el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI).

Entre las principales causas de la infertilidad masculina se encuentran los problemas que puedan presentar los propios espermatozoides, ya sea por un bajo número de ellos (el recuento normal se establece en 20 millones por milímetro de semen);o por falta de movilidad.

Las anomalías genéticas pueden ser otro factor que dificulte la concepción. Se pueden dividir en dos: anomalías genéticas en los cromosomas o genes y anomalías que sólo afectan a la línea germinal del varón, o sea, a sus espermatozoides. En función del tipo de alteración se puede producir una gradación de acontecimientos: imposibilidad de embarazo, aborto, muerte fetal prematura, inducción de problemas genéticos en el niño…

Están los casos de infertilidad masculina de origen idiopático o desconocido, al ignorarse los motivos que evitan la unión del óvulo u ovocito con el espermatozoide para dar lugar al embrión.

Factores evitables

Pero también existen otras causas externas que pueden disminuir la calidad del semen, y que el hombre puede evitar, como los malos hábitos alimentarios, el consumo de alcohol, el tabaco, las drogas y el estrés.

La obesidad, el sobrepeso y una dieta poco equilibrada están relacionados con una menor producción de espermatozoides. Una dieta pobre en antioxidantes (vitaminas E, A, C, B-12, carnitina, arginina, selenio, etc.) actúa negativamente sobre el ADN espermático. Otro importante micronutriente es el folato, esencial en el desarrollo de las células germinales, entre otras funciones.

El consumo excesivo de bebidas alcohólicas, además de causar daño en múltiples órganos del cuerpo humano, también actúa sobre el eje hipotálamo-hipófisis-testicular. Los niveles de testosterona se ven afectados, así como la calidad y cantidad de los espermatozoides.

El tabaco, unido al consumo excesivo de alcohol, no suma, sino que multiplica los efectos negativos sobre el sistema reproductor masculino. Son numerosos los estudios que hablan de la capacidad mutagénica de los compuestos del tabaco sobre las células germinales.

En varones sometidos a situaciones muy traumáticas y puntuales de estrés la calidad de los espermatozoides se ve seriamente alterada. En las parejas sometidas a técnicas de reproducción asistida, que pueden estar sometidas a una gran carga de ansiedad y estrés, también se puede dar este hecho y es muy importante la ayuda psicológica.

21/5/13

¿Qué es la Reproducción Asistida?

Reproducción asistida o fecundación artificial es el conjunto de técnicas o métodos biomédicos, que facilitan o sustituyen a los procesos naturales que se dan durante la reproducción. La Reproducción Asistida no puede considerase como un método terapéutico en el sentido habitual ya que no cura las diversas situaciones patológicas de la infertilidad. El paciente sigue con el mismo problema orgánico después de su utilización y tendrá que volver a someterse a estas técnicas si desea lograr otro embarazo.



Métodos 

La reproducción asistida puede ser llevada a cabo empleando diferentes técnicas y la más adecuada a emplear en cada caso, dependerá de las circunstancias y problemas particulares de cada pareja. Sin embargo la secuencia de técnicas a emplear, de menos a más compleja e invasiva, es la siguiente: coitos programados, inseminación artificial y fecundación in vitro/transferencia de embriones.

Coitos programados: Está indicado en parejas muy jóvenes (menores de 35 años), que lleven poco tiempo intentando quedar embarazada (menos de 6 meses), presenten poca ansiedad y la causa de la esterilidad sea de origen desconocido ya que todas las pruebas básicas a las que han sido sometidos han dado resultados normales. Al paciente se le puede mantener su ciclo natural (no es sometido a estimulación) o ser inducida la ovulación de forma controlada.

Ciclo natural: Está indicado en parejas con alergia a medicamentos o convicciones éticas o religiosas que les llevan a rechazar cualquier otra técnica de reproducción asistida que no sea natural. En esta técnica la paciente no recibe ningún tipo de medicación, sino que simplemente se controla el crecimiento del folículo dominante. El momento de las relaciones sexuales viene determinado por el pico de LH, que ocurre 24 horas antes de la ovulación espontánea. Debe ser monitoriada desde el noveno día después de la regla, para ello existe un kit de orina muy sencillo y cómodo de usar para la paciente.

Inducción de la ovulación: Para evitar el seguimiento del peak endógeno de LH necesario en la ténica anterior, los médicos se adelantan con la administración intravenosa de 5000 UI de hCG en el momento en que se constata mediante ecografía la existencia de un folículo maduro ovulatorio. Tras la administración de 5000 y 10000 UI hCG, el folículo ovulará entre 37 y 38 horas más tarde. La hCG y la LH son hormonas muy similares ya que provocan y mantienen la luteinización. La hCG se elimina más lentamente y su actividad biológica es mayor (se requiere menos unidades). La LH produce menos complicaciones (síndrome de hiperestimulación, SHO) pero la presentación comercial impide usar miles de UI (15 y 30000 UI). Esta técnica permite un mayor control sobre el momento de la ovulación, lo que permite programar el coito (0 y 48 horas), la inseminación (24 y 48 horas) o la aspiración folicular (por las mañanas 36 horas después). De esta forma se facilita la planificación de la clínica y sobre todo del laboratorio FIV.

Inseminación artificial: La inseminación artificial permite que la fecundación se realice de forma natural. Al introducir el espermatozoide en el útero, éste debe buscar su camino hacia el óvulo maduro e insertarse por su propia cuenta,tal como ocurria en un embarazo tradicional. La gran diferencia y ventaja de la inseminación artificial es que el recorrido del espermatozoide es mas corto y menos riesgoso.

Esta técnica es llevada en un centro de reproducción asistida, donde van a introducir el semen o esperma en la vagina de la mujer con la finalidad de conseguir una gestación. Esta vía recibe el nombre de 'inseminación artificial'. Normalmente, con esta técnica, de cada 100 ciclos de inseminación 13 resultan en gestación, y de cada 100 parejas que completan 4 ciclos, 60 consiguen gestación. De todos los embarazos conseguidos, un 15-20% son gemelares y otro 15% se malogran. Para poder someterse a un ciclo de inseminación artificial se han de cumplir una serie de requisitios: las trompas de Falopio han de ser permeables, el semen ha de ser de buena calidad, y se han de considerar otros factores como la edad de la mujer, el tiempo de esterilidad y los ciclos de inseminaciones anteriores para decidir si es conveniente realizar un nuevo ciclo de inseminación artificial o por el contrario sería más recomendable someterse a otra técnica más compleja como la fecundación in vitro y transferencia de embriones, la cual ofrecería más garantías de éxito.

Fecundación in vitro (FIV): Es la extracción del ovocito femenino para fecundarlo fuera del organismo de la mujer con espermatozoides obtenidos previamente del hombre. Tras la fecundación, el embrión es implantado en el cuerpo de la mujer. Esta vía recibe el nombre de fecundación in vitro (FIV).

La FIV consta de seis fases:

-Estimulación del ovario con hormonas.

-Extracción de ovocitos; en el caso de infertilidad femenina, se puede recurrir a la donación de ovocitos.

-Inseminación de los mismos, que puede producirse: de forma clásica, poniendo juntos los ovocitos y los espermatozoides previamente seleccionados y tratados. mediante inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) en el caso de que los gametos masculinos presenten problemas de movilidad.

-Cultivo in vitro del embrión; durante el periodo de cultivo el embrión pasa por diferentes estados de desarrollo. Habitualmente los embriones permanecen en cultivo un total de tres días. En algunas ocasiones, es conveniente prolongar el cultivo de los embriones en el laboratorio hasta el estadio llamado de blastocisto (~6 días).

-Transferencia embrionaria; se puede realizar bien en el útero o en las trompas y tiene lugar por vía transcervical, sin anestesia. Las tasas de embarazo con FIV e ICSI están alrededor del 50%, siendo superiores al 60% en el caso de donación de ovocitos.

-Congelación y descongelación de embriones en su caso; una vez que se ha transferido el número de embriones adecuado para cada caso, los embriones viables sobrantes se someten a un proceso de congelación, lo que permite conservarlos durante un tiempo. De esta forma, estos embriones están disponibles en el momento en que sean requeridos por la pareja.

Las tasas de éxito con transferencia de embriones congelados son similares al resto de los tratamientos, superando el 40%, sin aumento del riesgo de aborto o malformaciones.

En la actualidad la reproducción asistida (in útero o in vitro) es una práctica muy común, aunque dependiendo de los centros, los resultados pueden cambiar.

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